Bienvenido a la web del Partido Carlista de Euskal Herria-E.K.A.

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El primer mitin de los carlistas terminó a tiros

Joxemi Saizar

Sucedió hace 25 años, el 3 de octubre de 1976. se celebraba el primer mitin del Partido Carlista, después de cuarenta años, en el frontón Beotibar de Tolosa, y tras sacar la pistola un ultraderechista, la policía nacional entró a tiros al recinto.

En julio se había celebrado un mitin unitario, de varios partidos: P.N.V., .P.S.O.E., P.C.E. y E.K.A. (Euskal Herriko Karlista Alderdia) en el frontón Anoeta de San Sebastián. Ese día se celebró el primer mitin de un partido político en solitario con el fin de presentar su programa político. Para ello se obtuvo  el permiso del gobierno Civil. Se colocaron miles de carteles con los colores de la ikurriña por las calles de Euskal Herria anunciando a los oradores; Epifanio Larrañaga de Azpeitia, Gabriel Zubiaga de Donostia (procurador en Cortes), Luis Uruñuela de Bilbao, Tomás Zabala de Tolosa y Mariano Zufía de Pamplona.

Democracia, democracia… pero, los Tercios primero

Artículo de Patxi Ventura publicado en www.naiz.eus 26/09/2017
Igual que en la mismísima Edad Media, y es que cuando cualquier comunidad quiere opinar o hacer algo al margen de lo dispuesto por la metrópoli, de inmediato pareciera que se activan las fuerzas vivas del Estado para falsear, manipular y manejar fraudulentamente lo que haga falta (igual dio en su día bulas, que hoy escraches, manifestaciones (¡tumultos!), que Estatutos o fiscalía y judicatura, para justificar el envío de los Tercios y sus Duques de Alba con el objetivo de acojonar al personal y llegado el caso para imponer militarmente la unidad que nunca pudieron decidir libre y democraticamente las Naciones del Estado.
Sí, lo primero los Tercios, la fuerza, aunque el enemigo, la mayoría catalana, se empecine en el pacifismo y en la Democracia.

Unión libre o secesión

Artículo de Patxi Ventura publicado en www.noticiasdenavarra.com 09/09/2017

La única manera de garantizar la unión libre para los ciudadanos y sus comunidades, los pueblos, las naciones de las Españas es respetando la integridad de sus DDHHCCPP, su voluntad democrática expresada de abajo hacia arriba. El actual Estado, como lo refleja su escudo y el Preámbulo de la irregular Constitución fundacional del mismo en 1812, con el territorio ocupado y en estado de guerra, y también la de 1978 que aunque encorsetada, condicionada y coronada por imposiciones de la dictadura, cita, sino reconoce, los derechos históricos preconstitucionales de las nacionalidades, aunque en su cuerpo legislativo se limite a otorgar graciosamente determinadas autonomías.

Es cierto que en 1978 y tras 40 años de cruenta dictadura se aceptó multitudinariamente y sin escrúpulos aquel híbrido con tal de acabar, aunque solo teóricamente, con la misma, pues las mismas familias, los mismos funcionarios han seguido controlando confortablemente la economía y el poder.

Los carlistas en la guerra de España: El (Decreto de Unificación) de 1937 (1978)

Josep Carles Clemente, Tiempo de Historia, nº 39, 01/02/1978, pp. 4-12.

Los carlistas en la guerra de España: El (Decreto de Unificación) de 1937 (1978)

“La brisa de Montejurra” y “La muerte de don Francisco Javier de Borbón Parma” (1977)

“Euskadi, la brisa de Montejurra” y “La muerte de don Francisco Javier de Borbón Parma” (1977)

Peru Erroteta, Triunfo, nº 746, 14/05/1977, pp. 14-15.

Aparece también otro argumento más en la prohibición del Montejurra, que parece encajar con las desautorizaciones del Aberri Eguna y del Primero de Mayo. Sumergidos ya en la lista electoral, no parece resultar muy confortable para el Gobierno y para la vocación de futuro de algunos de sus integrantes cualquier acto político de la oposición susceptible de aportar dividendos a las urnas. Ya se dijo que aun a costa de perder imagen democrática, el Gobierno optó por la prohibición del Aberri Eguna ante la no descabellada posibilidad de que hubiera podido transformarse en un plebiscito por la autonomía de Euskadi. Algo parecido ocurrió con el Primero de Mayo, que de haberse celebrado libremente hubiera puesto de manifiesto el protagonismo de los trabajadores en el cambio político. Y en el caso de Montejurra, de no haber mediado la prohibición, podría haberse quebrado la línea divisoria entre partidos legales e ilegales y, en el fondo, la constatación de una realidad discriminatoria.

Entrevista con Don Francisco Javier de Borbón-Parma: El carlismo, hoy (1976)

Ramón Chao, Triunfo, nº 694, 15/05/1976, pp. 74-76.

Entrevista a don Javier

Nuestro redactor en París, Ramón L. Chao, ha sostenido una larga conversación con don Francisco Javier de Borbón-Parma, jefe de la familia a la que pertenecen don Carlos Hugo -hijo mayor- y don Sixto. Esta conversación es anterior a los sucesos de Montejurra, pero esclarece de antemano lo sucedido en la dinastía y las posiciones políticas de los carlistas en este momento y con respecto a la política nacional. Publicamos su extracto en simples preguntas y respuestas, sin ningún comentario ni del entrevistador ni de TRIUNFO, a título de información. Estas palabras tienen carácter de exclusiva: don Francisco Javier no hace generalmente declaraciones a la prensa.

Venezuela, renuncia de derechos, ponderación y acuerdo para preservar el bien común

Artículo de Patxi Ventura publicado en www.noticiasdenavarra.com 13/07/2017

Y es que no se puede seguir permitiendo la sangría, las muertes y la extrema necesidad que ya afecta a todos y más que a nadie a los más pobres. Por eso resulta inaplazable un cese de hostilidades y un diálogo arbitrado para que, al margen de los derechos de cada uno, todos acepten en primer termino preservar el bien común, el interés general, la seguridad, el trabajo, el abastecimiento, la alimentación y la sanidad de los 32 millones de habitantes que antes que nada tienen que ver asegurados sus DDHHCCPP con un reparto equitativo de la riqueza nacional (que a pesar de la realidad actual, igual que en otras épocas, es muchísima si se administrara y se dejara que se administre con criterios de austeridad, solidaridad, trabajo y responsabilidad) que pueda garantizar el trabajo digno y responsable en libertad. Y en eso es, lo que en este momento, tienen que ponerse de acuerdo todos los partidos al margen de sus estrategias e intereses particulares, pues el problema ya no es el de unos ni el de otros, sino que ya es el de todos y así no pueden seguir unos contra otros en una guerra fraticida de exterminio que no admite otra solución que la desaparición del contrario.