El día que votamos al Rey

Artículo de Óscar Gómez Mera publicado en el digital Mugalari el 01/10/2020.

Recuerdo perfectamente el día que votamos a Felipe VI. ¿Ustedes no?

El día que votamos al Rey fue el mismo día que los bancos devolvieron todo el dinero del rescate bancario.

El día que votamos al Rey el Congreso de los Diputados aprobó dejar de financiar con dinero público a partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales.

El día que votamos al Rey los condenados por los asesinatos del GAL, con el Señor X a la cabeza, entraron en prisión para cumplir de manera íntegra sus condenas.

El día que votamos al Rey se suprimieron las pensiones vitalicias de los expresidentes del gobierno.

El día que votamos al Rey fue el mismo día que se supo que M.Rajoy era Mariano Rajoy.

El día que votamos al Rey el gobierno PSOE-UP derogó la reforma laboral y la ley mordaza.

El día que votamos al Rey CCOO y UGT convocaron una huelga general para defender los derechos de los trabajadores.

El día que votamos al Rey se comenzó a financiar el sistema público de pensiones a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.

El día que votamos al Rey la Iglesia empezó a pagar el IBI.

El día que votamos al Rey se aumentó el número de sanitarios y se redujo el de liberados sindicales.

El día que votamos al Rey fue el mismo día que dejamos de pagar impuestos para que políticos, funcionarios y policías cobrasen más que nosotras, y empezamos a pagar impuestos para sanidad, educación, dependencia…

El día que votamos al Rey se redujo el número de diputados y senadores.

El día que votamos al Rey dejamos de votar listas cerradas confeccionadas por las cúpulas de los partidos políticos y comenzamos a votar programas y a personas para que los ejecutasen.

El día que votamos al Rey ningún árbitro le pitó un penalti al Real Madrid en el minuto 99 de juego.

Venga. Ahora en serio. Vistos los republicanos que pululan por el Reino de España, que se conforman con sustituir a un monarca por un presidente y cambiar los colores de la bandera, o que directamente se declaraban antaño juancarlistas y hogaño felipistas (jódete Felipe González), a lo mejor no estaría mal que pudiésemos elegir la jefatura del Estado en la figura de un Rey. Porque al menos podríamos empezar a ser conocedores de que el actual monarca, Felipe VI, no sólo es un jefe de Estado impuesto por Franco, sino que es un Rey ilegítimo. Ya que la abuela del abuelo de su padre, Isabel II, llegó al trono tras usurpárselo a su tío Carlos María Isidro (Carlos V), el legítimo heredero tras la muerte de su hermano Fernando VII. Y hoy, a quien le correspondería ocupar el trono, no de España, sino de las Españas, sería al actual Duque de Madrid, Carlos Javier de Borbón-Parma y Orange-Nassau. O si nos ponemos flamencos, restaurar en España la dinastía de la Casa de Austria, los Habsburgo. Estoy seguro que esto último contaría con el beneplácito de un gran número de catalanes y catalanas.

Cualquiera de estas opciones, por disparatadas que se puedan antojar, me parecen infinitamente mejores que tener como jefe de Estado al actual Felipe VI, o instaurar una república tan liberal, capitalista, burguesa y decadente cómo la actual monarquía parlamentaria.