Cruces de Montejurra

Artículo de Lázaro Ibáñez Compains publicado en Diario de Noticias (Navarra) el 08/10/2020.

Su destrucción es una provocación estéril. En el principal camino para subir a la cumbre de Montejurra en 1939 se jalonaron con una serie de cruces de madera que llevaban los romeros. En 1954 la Diputación Foral las sustituyó por cruces de hormigón. Ha sido destrozada la penúltima cruz, igual que hace años lo fueron la primera y la última. Como las otras, ni estorbaban el camino ni su destrucción lo hace más llevadero. Se trata sencillamente de una acción motivada por el odio y la ignorancia porque ni siquiera sus autores conocen el significado de lo que han atacado.

Como reza con claridad la primera plaza, situada al pie de la montaña, este Vía Crucis se erigió para recordar a todos los carlistas muertos por sus ideales durante los siglos XIX y XX. No hay, por lo tanto, ninguna exaltación al régimen franquista ni a la Guerra Civil de 1936.

Además, estas cruces se levantaron en 1954, en uno de los momentos de mayor enfrentamiento entre el carlismo navarro y el régimen franquista. Ahí están las manifestaciones, detenciones, registros, palizas en comisaría por los agentes de la político-social llegados expresamente de Madrid para detener el movimiento a favor de los Fueros y contra el gobernador civil.

Quienes organizaron y levantaron estas cruces eran los mismos que habían boicoteado la presencia de Franco en 1952, los mismos que habían participado en la huelga general de 1951, los mismos que en diciembre de 1945 se enfrentaron a tiros con la Policía Armada en la plaza del Castillo, que sufrieron la persecución en el Montejurra de 1942, y el atentado falangista, con apoyo de la Gestapo ese mismo año en Begoña, dejando decenas de carlistas heridos en la explanada del santuario de Bilbao.

A partir de 1954 cuando se erigieron estas cruces y sobre todo de 1957, el acto de Montejurra se convirtió en la mayor concentración antifranquista de toda la dictadura, culminando en las manifestaciones de 1968 y 1969, las más violentas contra el régimen de Franco registradas en Navarra desde la Guerra Civil.

Finalmente, el Vía Crucis ahora atacado sirvió para que todas las fuerzas de la oposición democrática tuvieran un espacio de libertad durante los últimos años de la dictadura, hasta que llegó otro atentado criminal en 1976 organizado en este caso por los servicios secretos del franquismo y los grupos más radicales de la extrema derecha internacional. Dos muertos por arma de fuego y decenas de heridos fueron el resultado de aquel ataque a quienes participamos, al principio y al final del Vía Crucis, ese mismo que ahora ha sido atacado.

Por esta ignorancia histórica o el odio irracional, los carlistas denunciamos este atentado que han perpetrado actuando anónimamente amparados por la impunidad de la montaña. Se trata, sin embargo, de “una provocación estéril”.

Conocemos la historia, también nuestra intrahistoria, y sabemos que no estamos condenados a repetirla. Para nosotros, los carlistas, Montejurra tiene un significado especial. El prólogo del Vía Crucis lo confirma cuando empieza así: “La historia, los acontecimientos y los ideales hacen de este lugar una tierra singularmente querida”.

En la primera cruz, tenemos un recuerdo especial con nuestro “Viejo Rey Javier” que en 1939 se presentó ante Franco para decirle a la cara que los carlistas no luchaban por su dictadura. Franco lo expulsó inmediatamente de España. Posteriormente en la guerra europea fue apresado por la Gestapo al estar ayudando a la resistencia francesa entre los que había españoles exiliados. Le preguntaron a Franco por don Javier y este respondió “no le conozco”. Don Javier fue condenado en un campo de concentración.

Recuerdo cuando hace muchos años me enseñaron una fotografía de 1939, sacada en el pueblo de Ayegui, donde se encontraban un grupo de mujeres todas vestidas de negro. Fue algo que me impactó y pregunté el motivo por el cual todas iban de negro. Me dijeron que eran las madres, esposas, novias y hermanas de los requetés que habían muerto en el campo de batalla y que pertenecían al Tercio de Montejurra. Fueron allí a rezar y recordar a sus difuntos y reivindicar aquellos valores que defendieron de implantar la justicia, la libertad y una convivencia en paz. ¡Ellas! Las mujeres iniciaron el Vía Crucis de Montejurra.

El Partido Carlista repondrá las cruces. Los carlistas denunciamos el hecho y recordamos a los autores que: “su destrucción es una provocación estéril”.