Opinión

La mano invisible

Artículo de Pedro Zabala

En 1776 Adam Smith formuló su teoría de “la mano invisible”. Si cada ser humano sigue su propio interés, la sociedad progresará, pues la mano invisible del mercado convertirá la suma de egoísmos individuales en bien común.

Cuando Thatcher y luego Reagan negaron la existencia de las comunidades y postularon que solo existen los individuos, no hacían más que resucitar el lema smithiano. La caída del imperio soviético con su estatización de la economía, dio paso libre al triunfo total del capitalismo, convertido en neoliberalismo planetario. La socialdemocracia, cogida a contrapié, no hace más que poner modestos parches al sistema único para remediar levemente sus injusticias y evitar el agravamiento del malestar popular.

Algunas consideraciones respecto al juicio entre los señores Cerdán e Iriarte

Artículo de Fermín Martínez publicado en Diario de Navarra el 21/01/2020 y www.naiz.eus  el 22/01/2020.

Ante el juicio celebrado recientemente en Iruña con motivo de la demanda presentada por Iñaki Iriarte, parlamentario de Navarra Suma, contra Santos Cerdán, dirigente del PSOE, como militante del Partido Carlista de Euskal Herria (EKA) quisiera expresar algunas reflexiones:

1) Las declaraciones de Cerdán el 20 de octubre de 2019, afirmando que en el acto celebrado el 25 de agosto en Leitza, Iriarte estuvo rodeado de «carlistas» son totalmente desafortunadas en ese punto. Sin embargo, en todo lo demás son correctas pues los miembros del grupúsculo afín a Sixto Enrique de Borbón-Parma, que usurpa actualmente la denominación histórica de Comunión Tradicionalista, son perfectamente calificables como «fascistas». De hecho, a día de hoy siguen reivindicando orgullosamente su intervención en los hechos de Montejurra 76, que en 2003 fueron sentenciados por la Audiencia Nacional como una agresión terrorista.

Crisis climática, crisis sistémica

Si bien todos desde nuestra condición de consumidores, usuarios de transportes y servicios en general podemos poner a título individual nuestro grano de arena e ir mejorando en comportamientos que hasta ahora no éramos del todo conscientes, la reducción de la huella de carborno, sin un apoyo real y efectivo por parte de las administraciones públicas, resulta muy difícil para los ciudadanos.

Un buen ejemplo es el de alguien que por motivos de trabajo se traslada en avión porque es más barato ir en este medio de transporte que en tren. ¿Le vamos a culpar porque ahorre el dinero y lo utilice en otras buenas causas?

¿Es política o antipolítica?

Debo reconocer que muchos comportamientos políticos de nuestros representantes públicos me tienen un tanto desconcertado. No debe de ser solo a mí, porque a tenor de los últimos sondeos de opinión pública difundidos por el CIS, la llamada “clase política” aparece en el segundo nivel de preocupación de los españoles.

Entiendo que este asunto tiene que ver no solo con el ámbito de la pura política, sino también con el de la ética política, entendida ésta como el noble ejercicio de adecuar la acción política de los representantes públicos al interés genuino de sus representados, a los que se deben y sirven. Y cuando en esa relación saltan las alarmas y el representado expresa una creciente lejanía o divorcio de sus representantes, algo nos está alertando de una posible disfunción no solo política, sino también ética.

He aquí algunas muestras de lo que podríamos llamar política negativa o, si se quiere, antipolítica.

Ricardo y Aniano, dos víctimas olvidadas

Artículo de Josep Miralles publicado en www.noticiasdenavarra.com el 13/08/2018

El pasado 5 de agosto Joseba Eceolaza, redactor de la ley de víctimas de violencia policial, escribió en NOTICIAS DE NAVARRA un artículo titulado Apuntes sobre la Ley de Víctimas de Violencia Policial. En él recordaba que “la cosa va de reparar un daño causado, en este caso, por funcionarios públicos y grupos ultra”. Es decir, no sólo se refería a violencia policial, sino también de grupos ultra.

Unos días más tarde, el 9, José Lázaro Ibáñez, secretario general de Partido Carlista de Euskalherria (EKA), se lamentaba de que en dicha ley no se incluyera al estellés Ricardo García Pellegero y al cántabro Aniano Jimenez Santos, asesinados ambos en Montejurra en 1976, por grupos ultra, al servicio de las cloacas del Estado, y con presencia policial que no hizo nada para impedirlo.

Bajo las paladas de olvido

Artículo de Lázaro Ibáñez publicado en www.noticiasnavarra.com 09/08/2018

Aun estando de acuerdo prácticamente en todo con el artículo “Ley de víctimas de violencia policial”, publicado en Diario de Noticias el pasado 1 de agosto por Joseba Eceolaza, resulta incomprensible que, como tal “redactor” de la citada ley, no recuerde o se olvide de la mayor operación organizada desde las cloacas del Estado español -la Operación Reconquista de Montejurra en 1976-, con la incuestionable implicación de los servicios secretos creados por el almirante Carrero Blanco, la dirección de la Guardia Civil, aparte de ministros del Gobierno, consejeros del Reino, gobernadores civiles, militares, así como de los grupos más activos de la extrema derecha internacional. Solamente cita los casos de Gladys, Germán, José Luis Cano, Arregui, Naparra y Mikel Zabalza, dejando de lado a Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, los dos compañeros asesinados en aquella luctuosa jornada que ahora, “bajo paladas de olvido”, como él mismo dice en el artículo, son colocados en el limbo de la Historia.

Puntualizaciones a ‘Javierada y derecha navarra’

Artículo de Josep Miralles

El pasado 18 de mayo DIARIO DE NOTICIAS publicaba el artículo mencionado en el que sus seis autores, como tienen por costumbre -ya lo han hecho en artículos anteriores-, trataban de denigrar al carlismo, aprovechando su apoyo a una exposición en la que se vinculaba a las Javieradas con Hitler y con Franco, exposición que el PPN y UPN habían criticado.

Tirando de ese hilo, pasando por muchos nudos, y haciendo diversas piruetas, los seis autores mencionados llegaron a lo que querían llegar: que las Javieradas fueron una creación requeté y sus principales valedores eran los carlistas “tan activos en la lucha callejera y en los preparativos insurreccionales durante la República (…) supeditado plenamente a la cúpula militar que desembocaría en el golpe de Estado de julio de 1936”.

Los autores del artículo inciden en los aspectos más fanáticamente religiosos del tradicionalismo, obviando otros temas sociales que los carlistas defendían y sin matizar tampoco entre los carlistas unificados y los antifranquistas. Tampoco se hace distinción entre los seguidores de la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra -vinculada a Mola-, y los carlistas navarros que seguían a la Junta Nacional de don Javier de Borbón Parma y a Manuel Fal Conde, ambos perseguidos por Franco y por los nazis (don Javier estuvo en el campo de concentración de Dachau por participar en la resistencia en Francia, junto a otros requetés muertos por la misma causa).