Artículos de opinión

Iparraguirre, el poeta más grande de Euskal Herria, entre el silencio y el olvido

Artículo de José Maria Porro y José Lázaro Ibáñez

El autor del “Gernikako Arbola”, ese puñado de versos que cantan de manera magistral a las libertades de nuestro pueblo, es hoy un total desconocido y su presencia entre nuestras gentes, es más bien nula, al cumplirse este año el 200 aniversario de su nacimiento.

¿Tendrá algo que ver su pública y notoria adhesión al Carlismo en este silencio y olvido?

José María Iparraguirre Balerdi nació en la villa guipuzcoana de Villarreal de Urrecchu el 12 de agosto de 1820, en la el número 10 de la Calle Mayor. Sus padres fueron José Agustín y Manuela Francisca. El padre era confitero, por lo que vivían en una situación económica cómoda. Desde su infancia habló siempre en euskera y castellano.

La mano invisible

Artículo de Pedro Zabala

En 1776 Adam Smith formuló su teoría de “la mano invisible”. Si cada ser humano sigue su propio interés, la sociedad progresará, pues la mano invisible del mercado convertirá la suma de egoísmos individuales en bien común.

Cuando Thatcher y luego Reagan negaron la existencia de las comunidades y postularon que solo existen los individuos, no hacían más que resucitar el lema smithiano. La caída del imperio soviético con su estatización de la economía, dio paso libre al triunfo total del capitalismo, convertido en neoliberalismo planetario. La socialdemocracia, cogida a contrapié, no hace más que poner modestos parches al sistema único para remediar levemente sus injusticias y evitar el agravamiento del malestar popular.

Algunas consideraciones respecto al juicio entre los señores Cerdán e Iriarte

Artículo de Fermín Martínez publicado en Diario de Navarra el 21/01/2020 y en Naiz  el 22/01/2020.

Ante el juicio celebrado recientemente en Iruña con motivo de la demanda presentada por Iñaki Iriarte, parlamentario de Navarra Suma, contra Santos Cerdán, dirigente del PSOE, como militante del Partido Carlista de Euskal Herria (EKA) quisiera expresar algunas reflexiones:

1) Las declaraciones de Cerdán el 20 de octubre de 2019, afirmando que en el acto celebrado el 25 de agosto en Leitza, Iriarte estuvo rodeado de «carlistas» son totalmente desafortunadas en ese punto. Sin embargo, en todo lo demás son correctas pues los miembros del grupúsculo afín a Sixto Enrique de Borbón-Parma, que usurpa actualmente la denominación histórica de Comunión Tradicionalista, son perfectamente calificables como «fascistas». De hecho, a día de hoy siguen reivindicando orgullosamente su intervención en los hechos de Montejurra 76, que en 2003 fueron sentenciados por la Audiencia Nacional como una agresión terrorista.

Reparación del Mausoleo de Carlos VII

Artículo de Ignacio Salsamendi publicado en Diario de Navarra 14/11/2019

Hace poco acudí con unos amigos al cementerio de Estella con el propósito de adecentar mínimamente un gran mausoleo situado a la entrada de dicho espacio funerario.

Es el más solemne y majestuoso de los allí existentes, fue costeado por Carlos VII para contener los restos de varios generales carlistas aunque la intención era que cobijase también los de otros de sus voluntarios pero lo único posterior, muy posterior, es una pequeña placa en recuerdo de todos los carlistas caidos por unos ideales.

El carlismo o el socialismo vasco

Artículo de Manuel Fernández de Sevilla publicado en Diario de Noticias 05/10/2019

El 28 de agosto se publicó en DIARIO DE NOTICIAS un artículo titulado Al grito exultante de Laurak bat, que firmaba Alberto Ibarrola Oyón. Coincido plenamente con la tesis expuesta sobre la ideología panvasquista y soberanista del carlismo euskaldún, que lamentablemente sigue siendo ocultada en el Museo del Carlismo nueve años después de su inauguración.

En ese sentido únicamente quería matizar una cuestión: en 1931 carlistas y nacionalistas vascos sí que reclamaron conjuntamente un Estatuto de Autonomía común a los cuatro territorios históricos, el Estatuto de los Ayuntamientos, también conocido como el Estatuto de Estella. Que este proyecto no se materializase fue debido a la oposición de las Cortes de la II República tricolor. Sin duda, Ibarrola se ha debido de confundir con el Estatuto de las Gestoras, de 1932, que naufragó por diversos factores: la oposición del nacionalismo españolista, tanto en su vertiente izquierdista como derechista;y la división interna del carlismo, como consecuencia de la influencia nefasta de caciques filoalfonsinos como el Conde de Rodezno.

Los criterios de Gogora

Artículo de Fermín Martínez publicado en Noticias de Gipuzkoa 30/09/2019

Repasando noticias del verano ha habido una que me ha llamado poderosamente la atención, publicada el 4 de julio en NOTICIAS DE GIPUZKOA con el título de Gogora rescata del olvido a 20.000 vascos muertos durante la Guerra Civil, en relación al informe Víctimas mortales durante la Guerra Civil y el primer franquismo (1936-1945).

Todo lo que sea avanzar en la clarificación de lo que fue en Euskal Herria la barbarie cainita de la Guerra Civil de 1936-1939 en principio me merece el máximo de los respetos. Sin embargo, leyendo la noticia me he encontrado con que “los muertos causados por los republicanos fuera del frente (…) no encajan, explicó el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernández, en los parámetros de los crímenes de lesa humanidad que sí se aplican a las víctimas de la guerra y el franquismo asesinadas en la retaguardia”.

Sucesos no, complot sí

Artículo de Jesús María Aragón publicado en Diario de Noticias el 16/09/1976

Stefano Della Chiae, un italiano ultraderechista ha muerto “en la cama”;también el argentino de la Triple A, Roberto Almirón lo hizo, así como los que aquel 9 de mayo de 1976, en la fiesta del Partido Carlista en Montejurra, les acompañaban, José Luis Marín García Verde y Pepe Arturo Marquez de Prado, donde asesinaron a Ricardo García Pellejero y a Aniano Jiménez Santos. Han muerto “en la cama”, sin asumir las responsabilidades de las consecuencias negativas de sus actos públicos aquel día. Los conocidos como “sucesos” del Montejurra 76 recibieron la calificación de “delitos comunes” y como tales los comenzó a investigar el juez natural. “Riña entre hermanos” los calificaron Manuel Fraga y Alfonso Osorio, compañeros de la misma trama asesina, y que también murieron “en la cama” sin dar cuentas públicas a sus víctimas, a la sociedad en su conjunto también, por el daño causado. Como el dictador Franco.