Artículos de historia

El primer mitin de los carlistas terminó a tiros

Joxemi Saizar

Sucedió hace 25 años, el 3 de octubre de 1976. se celebraba el primer mitin del Partido Carlista, después de cuarenta años, en el frontón Beotibar de Tolosa, y tras sacar la pistola un ultraderechista, la policía nacional entró a tiros al recinto.

En julio se había celebrado un mitin unitario, de varios partidos: P.N.V., .P.S.O.E., P.C.E. y E.K.A. (Euskal Herriko Karlista Alderdia) en el frontón Anoeta de San Sebastián. Ese día se celebró el primer mitin de un partido político en solitario con el fin de presentar su programa político. Para ello se obtuvo  el permiso del gobierno Civil. Se colocaron miles de carteles con los colores de la ikurriña por las calles de Euskal Herria anunciando a los oradores; Epifanio Larrañaga de Azpeitia, Gabriel Zubiaga de Donostia (procurador en Cortes), Luis Uruñuela de Bilbao, Tomás Zabala de Tolosa y Mariano Zufía de Pamplona.

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Elecciones generales en la España posfranquista

Artículo de José María de Zavala Castella publicado en El País el
Es el Partido Carlista uno de los grupos que, por causas aún desconocidas, no ha sido inscrito en el registro de asociaciones políticas. Esto no quiere decir que sea un partido ¡legal, sino un partido que ha esperado una decisión arbitraria para poder, como tal, participar en las elecciones convocadas por el Gobierno.
La democracia es una cuestión muy distinta a este juego de legalización oficial.Por todo ello vamos a hablar con la serenidad y el derecho que corresponden a un partido demócrata, marginado y discriminado, sin que hasta el momento se haya dado la menor explicación a esta situación, no al partido, sino al conjunto de la sociedad que va a concurrir a las elecciones generales.

Analizamos las próximas elecciones con una visión de futuro, sin que esto signifique que huyamos del planteamiento actual, porque consideramos que lo que el pais se juega es precisamente su futuro.

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Orígenes e historia de E.K.A.

Los orígenes de E.K.A. nos imponen remontarnos en la historia hasta los tiempos en que el Reyno de Navarra aglutinaba de una u otra manera a la totalidad de los territorios históricos e incluso lo que luego fueron otros Reinos de las Españas. Y de una u otra manera se fueron desgajando, y el último zarpazo el de la sexta Merindad, para los navarros la entrañable Merindad de Ultrapuertos.

En la conciencia colectiva del pueblo navarro, quedó ese dolor de la separación, que fue acrecentándose con el tiempo al ir vertiendo aceite hirviendo sobre las viejas heridas.

La conquista del Reyno de Navarra por la parte de la Sakana la hizo el Duque de Alba, pero en su ejercito figuraban básicamente alaveses, vizcaínos y guipuzcoanos, y por la parte de Tudela, última ciudad de Navarra en rendirse al Rey de Aragón, Fernando el Católico, aun cuando luego éste cediera sus pretendidos derechos, a la corona de Castilla.

Más tarde, quien defendía la fortaleza de Pamplona para el Rey de Castilla, frente a los navarros que pretendían conquistarla, fue Iñigo de Loyola, hoy patrón de los tres territorios históricos.

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Apuntes sobre la evolución histórica del Partido Carlista

El Partido Carlista (PC) es el resultado de un fenómeno político original de neta base popular. El Carlismo nace en 1833 con ocasión de una disputa dinástica que será la excusa para encender el polvorín de la España decimonónica, una sociedad desgarrada por la crisis de un Antiguo Régimen insostenible. Ante esta crisis como en el resto de Europa se inicio en España un proceso de revolución burguesa liberal, ante el cual la sociedad española se dividirá en grupos socio-políticos con intereses fuertemente enfrentados, siendo el apoyo a una u otra candidatura dinástica el pretexto para enzarzarse en tres guerras civiles y numerosos levantamientos.

El bando llamado primero “isabelino”, y después “alfonsino” se caracterizara por la defensa una revolución liberal pactada entre la vieja oligarquía feudal y la ascendente burguesía, en la cual no se produce una sustitución de la vieja clase dirigente sino su fusión con la nueva burguesía. En esta revolución los grandes perdedores serán las clases populares: el campesinado, que será privado de las propiedades comunales de la tierra; y el artesanado que verá abolido el sistema gremial. Serán estas clases sociales los que formaran junto con aquel sector de la vieja oligarquía que no acepta el cambio, el bando contrarrevolucionario, a cuya cabeza se situó la dinastía “carlista”.

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Montejurra 76, un intento de interpretación

-MONTEJURRA 1976-
UN INTENTO DE INTERPRETACIÓN

Joaquín Cubero Sánchez

Comunicación presentada en el Congreso HISTORIA DE LA TRANSICIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICA. Madrid, 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de 1995.

JUSTIFICACIÓN:
Al leer el volumen IV de las Memorias de Laureano López Rodó que titula Claves de la Transición, y llegar a la página 244, “Entrevista con Areilza: , las elecciones, la terna para nuevo Presidente, el calendario político”, me llamó la atención el hecho de que en la narración de la entrevista del día 10 de mayo que celebró con José María Areilza, ministro de Asuntos Exteriores a la sazón, no se diga nada de los sucesos de Montejurra que ocurrieron el día anterior, sucesos que entre otras consecuencias, provocaron la caída de las bolsas españolas, que llevaban un mes de euforia alcística y con un impulso fuerte al cierre de la semana anterior. (YOLDI,L.,”La bolsa por el cambio controlado”, Cuadernos para el diálogo, 158, 8 de mayo de 1.976; M.P., “BOLSA: EL POR QUE DE LA CAIDA”, Mundo Diario, 13 de mayo de 1.976).

Continué leyendo el volumen, pero, salvo error por mi parte, no encontré absolutamente ninguna mención a esta agresión sangrienta contra el Partido Carlista. Que contó con el apoyo y colaboración, cuando no con la preparación e instigación, de al menos tres ministerios del primer gobierno de la Monarquía, Gobernación, del Movimiento, Secretaría de Presidencia del Gobierno, y de varios gobernadores civiles del norte de España. Esta ausencia de referencias a este crimen de Estado, me sugirió hacer un trabajo, aun en curso, que titularía “Montejurra 76.

¿Una clave por descifrar?” para presentar en este Congreso. La cantidad de información reunida superó mi planteamiento de un trabajo corto dentro de los límites de extensión fijados para las comunicaciones de este Congreso.

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La estafa de los vencedores

Del libro EL CARLISMO Y LAS AUTONOMIAS REGIONALES de Evaristo Olcina

En la primera guerra, las intrigas, que desembocaron en el Convenio de Vergara, fueron dirigidas fundamentalmente a persuadir a los combatientes de que sus respectivos fueros serían respetados si deponían cuanto antes las armas, mientras que los pondrían en peligro si, por el contrario, prolongaban la lucha. La maniobra iba dirigida de manera especial al elemento popular carlista. Al militar de graduación, se la aseguró que grados, condecoraciones y honores le serían respetados, y parece que eso les bastó para allanarse. A nosotros ahora sólo nos interesan las promesas forales hechas al pueblo, y cómo fueron cumplidas por los vencedores. Esto es lo que vamos a estudiar a continuación, tanto en lo que atañe a ña contienda primera como a la del 72-76, porque las dos tuvieron desenlaces paralelos y consecuencias idénticas.

“PAZ Y FUEROS”.

Parece ser que las maniobras para lograr el desfonde del campo carlista se iniciaron, en la primera guerra, en el año 1.835, concretamente el 18 de febrero, cuando se presento en Madrid el escribano José Antonio Muñagorri (liberal y centralista antepasado de la familia Caro Baroja) con la propuesta de iniciar una contraofensiva foral, que habría de partir de los propios vascos, y que tendría como objetivo primordial crear un estado de desconfianza entre los combatientes en cuanto a los objetivos por los que luchaban. El proyecto no se materializó, sin embargo, hasta 1.838, cuando se alzó con unos 300 hombres al grito de “PAZ Y FUEROS”. Alzamiento que, como era de esperar no tuvo éxito alguno, pero que sembró una cierta inquietud entre los voluntarios vascos, cansados de la ya excesivamente larga guerra. Sin ninguna duda, el famoso liberal-fuerismo de los Baroja está originado en un intento de justificación vasquista de un antepasado liberal-burgues-mercantilista.

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Carlismo y lucha antifranquista: el Aberri Eguna de 1976

Extracto del libro de Francisco Letamendía
Breve historia de Euskadi

< < (...)La muerte de Berazadi condiciona también el desarrollo del Aberri Eguna, que se había convocado este año, el 1976, en Iruña (Pamplona). La derecha vasca y la llamada izquierda estatalista, temerosos de la represión que sobre ellos podía caer, encuentran en aquel hecho el pretexto ideal para su claudicación. El gobierno vasco -es decir el PNV y el PSOE- anuncia su inasistencia en una nota hecha pública el 13 de abril en base a «la grave tensión creada por los incidentes de todo género que se suceden desde hace varias semanas»; la Asamblea Democrática, ni que decir tiene, se suma al boicot. Por el contrario, la izquierda abertzale en su conjunto -ETA (m y pm), EHAS, LAIA, LAB-, junto con MC, LCR, ORT y el Partido Carlista, mantiene la convocatoria.

Todo está preparado para que se desate sobre ellos la más intensa represión. El día del Aberri Eguna, las carreteras que conducen a Pamplona y aun las que unen los barrios con el centro aparecen abarrotadas de vehículos de la Policía Armada, y las calles de la capital erizadas de las metralletas de aquéllos. Aun así, y pese a los rigurosísimos controles, se producen conatos de manifestaciones y asaltos, que atraen sobre ellos cargas policiales y nubes de pelotas de goma. La víspera, en un enfrentamiento con la Guardia civil, había muerto Imanol Garmendia.

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