Carlismo y lucha antifranquista: el Aberri Eguna de 1976

Extracto del libro de Francisco Letamendía
Breve historia de Euskadi

<< (...)La muerte de Berazadi condiciona también el desarrollo del Aberri Eguna, que se había convocado este año, el 1976, en Iruña (Pamplona). La derecha vasca y la llamada izquierda estatalista, temerosos de la represión que sobre ellos podía caer, encuentran en aquel hecho el pretexto ideal para su claudicación. El gobierno vasco -es decir el PNV y el PSOE- anuncia su inasistencia en una nota hecha pública el 13 de abril en base a «la grave tensión creada por los incidentes de todo género que se suceden desde hace varias semanas»; la Asamblea Democrática, ni que decir tiene, se suma al boicot. Por el contrario, la izquierda abertzale en su conjunto -ETA (m y pm), EHAS, LAIA, LAB-, junto con MC, LCR, ORT y el Partido Carlista, mantiene la convocatoria.

Todo está preparado para que se desate sobre ellos la más intensa represión. El día del Aberri Eguna, las carreteras que conducen a Pamplona y aun las que unen los barrios con el centro aparecen abarrotadas de vehículos de la Policía Armada, y las calles de la capital erizadas de las metralletas de aquéllos. Aun así, y pese a los rigurosísimos controles, se producen conatos de manifestaciones y asaltos, que atraen sobre ellos cargas policiales y nubes de pelotas de goma. La víspera, en un enfrentamiento con la Guardia civil, había muerto Imanol Garmendia.
La exigencia de autogobierno vasco empieza a ser hecha propia por sectores importantes de las instituciones vascas, si bien revisten todavía una forma más anclada en el pasado histórico que orientada hacia el futuro político. Tras la última renovación de las concejalías vacantes en los ayuntamientos vascos, han accedido a algunas de éstas, y también a algunos cargos de alcalde, hombres de raigambre popular. En torno de ellos se inicia un proceso conocido con el nombre de Movimiento de Alcaldes, cuya primera manifestación la constituye la reunión de 20 ayuntamientos guipuzcoanos en Vergara, exigiendo la reintegración foral, esto es, la vuelta a una situación en la que predominaban en Euskadi las leyes vascas sobre la normativa española, y no al revés.

La participación del Partido Carlista en el Aberri Eguna no va a ser olvidada ni por la extrema derecha ni por Fraga Iribarne. El 9 de mayo es el día de la celebración del tradicional Montejurra navarro. Quienes iban a acudir a la cima del monte eran los seguidores de Carlos Hugo de Borbón Parma, partidarios de un carlismo socialista y autogestionario; la asistencia es masiva y se calcula en unas 25 000 personas. Pero aparece en la cima el hermano de Carlos Hugo, Sixto de Borbón Parma, ex legionario, ultraderechista; y cuando los carlistas llegan a ella se la encuentran tomada por un grupo de choque de extrema derecha compuesto por ex pides portugueses, guerrilleros de Cristo Rey, argentinos de la triple A y estudiantes fascistas de la universidad de Navarra, a las órdenes de un comandante del ejército, Marín Verde, «el hombre de la gabardina». Estos pistoleros, ante la absoluta impasibilidad de las fuerzas dependientes de Fraga, la Policía Armada y la Guardia civil, asesinan a dos militantes y hieren a muchos más. Aunque la condena de los hechos es unánime y la prensa publica con gran profusión las fotografías de los crímenes, el sumario abierto va perdiendo fuerza en todos los remansos de la pasividad judicial.(…)>>

 

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